Paseo de Gràcia | Barcelona Bus Turístic

Con motivo de la celebración del Once de Septiembre, las Rutas Azul y Roja prestarán servicio hasta las 14.00 h y la Ruta Verde hasta las 15.00 h, aproximadamente.

Paseo de Gràcia

La avenida del arte y el refinamiento barcelonés

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Escaparate de la burguesía catalana desde finales del siglo XIX, todo en esta avenida es arte: sus edificios modernistas, sus bancos y farolas e incluso el suelo. El paseo de Gràcia, arteria principal del Ensanche barcelonés que comunicaba la antigua ciudad amurallada con la población de Gràcia, es hoy una gran pasarela donde se exhiben construcciones modernistas únicas y tiendas de lujo.

¿Por qué visitar el paseo de Gràcia?

El paseo de Gràcia era el camino que unía la Barcelona medieval amurallada con la población de Gràcia, actualmente un barrio de la ciudad. El primer proyecto de urbanización lo impulsó el capitán general de Cataluña Francisco Bernaldo de Quirós, marqués de Campo Sagrado, que en el año 1827 inauguró un paseo de 42 metros de ancho. Esta avenida enseguida se convirtió en el lugar favorito de la aristocracia.

El paseo de Gràcia vio incrementado su protagonismo cuando se erigió como eje central del nuevo Ensanche proyectado por Ildefons Cerdà entre 1860 y 1890. Se ampliaron las aceras y en su entorno se definió un núcleo residencial de baja densidad constituido, en gran parte, por edificios unifamiliares. Por su centralidad y su anchura, el paseo adquirió un gran valor comercial que atrajo a la burguesía y provocó que las casas con jardín se sustituyeran progresivamente por edificios de pisos.

Durante los años 1900 a 1914, el paseo de Gràcia se convirtió en escaparate de la arquitectura modernista, con joyas de Gaudí como La Pedrera y la Casa Batlló, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; verdaderas obras de arte como la Casa Lleó i Morera, de Domènech i Montaner; o edificios modernistas con influencias del gótico catalán, como la Casa Amatller, de Puig i Cadafalch. Además, en 1906, el paseo de Gràcia incorporó sus impresionantes bancos farolas de mosaico y hierro forjado, diseñados por el arquitecto municipal Pere Falqués i Urpí.

Sin embargo, no solo los edificios, los bancos y las farolas deslumbran al visitante. En el año 1974, aprovechando la modificación del paseo con motivo de la construcción de un aparcamiento subterráneo, se pavimentaron las aceras con losetas hexagonales inspiradas en la que concibió Gaudí para las cocinas de La Pedrera. Se trata de un pavimento hidráulico que el arquitecto diseñó originariamente para la Casa Batlló, pero que terminó cubriendo el suelo de las cocinas de los apartamentos de La Pedrera y que hoy en día dibuja un fondo marino bajo los pies del caminante en el paseo de Gràcia. En cada conjunto de seis losas encontrarás un pulpo, un caracol marino y una estrella de mar.

Actualmente, el valor patrimonial y arquitectónico del paseo de Gràcia se combina con las tiendas más prestigiosas de Barcelona.

 

¿Cómo llegar al paseo de Gràcia?

Puedes visitar el paseo de Gràcia tanto con la Ruta Roja como con la Ruta Azul del Barcelona Bus Turístic. Las paradas Passeig de Gràcia – La Pedrera y Casa Batlló – Fundació Antoni Tàpies te dejarán en distintos puntos del paseo, mientras que desde la plaza de Catalunya, origen y final de las rutas del Barcelona Bus Turístic, podrás pasear por toda la avenida hasta llegar a la Diagonal.

 

Para los más curiosos

  • ¿Sabías que...? Las farolas diseñadas por Pere Falqués i Urpí, las primeras eléctricas de la ciudad, fueron rechazadas por algunos sectores de la población para los que aquellas formas calificadas de «horribles» y «delirantes» significaron un cambio demasiado drástico. Además, un grupo de notables intelectuales novecentistas muy influyentes en la sociedad catalana de entonces iniciaron una campaña de presión a favor del clasicismo estricto como estilo de construcción y ornamentación.
  • Consejo del barcelonés: A mitad del paseo se encuentran unas galerías comerciales muy populares en la ciudad. Se trata del Bulevard Rosa, inauguradas en los años ochenta, que recibieron el nombre del Salón Rosa, un café y salón de té que se mantuvo como centro social de la aristocracia desde 1932 hasta 1974.
  • Imprescindible para: Dar un paseo por una de las calles más elegantes de la Barcelona modernista y de la actualidad.